
hoy vengo a despojarte,
del gran peso de tus prendas,
para brindar tu cuerpo al deseo,
te vestiré con mis letras,
escribiendo un te quiero.
Esta palabra en mi boca,
te penetre gimiendo,
mientras baila mi lengua,
ahí, bien adentro.
Que al derretirse tu gozo,
cantes a los cuatro vientos,
ese río que brota de tu sexo,
sin duda nació de estos versos.

EL GLADIADOR DEL VERSO