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Por Dj.Isma : http://share.myflare.com/q7fnkN

25 de marzo de 2011

aquel viejo reloj...

Al ver al hombre, allí sentado, inmóvil, casi inerte, la señorita,
como con miedo de poner sonido a sus labios, pregunto, ¿se encuentra usted bien?.
Al escuchar aquella tierna y delicada voz de terciopelo, aquel trozo de hueso y carne bien vestida,
apenas acertó a abrir la boca para gritar, un insignificante y casi inaudible suspiro.
La señorita ya totalmente desconcertada, corrió apresuradamente,
a buscar bajo la inscripción que vio antes tatuada en la pared, al lado del mostrador,
de los relojes de bolsillo, donde había leído... teléfono.
por Ismael Gimeno.

Agarró el teléfono con fuerza, como si alguien fuese a arrebatárselo, pero sus aun temblorosos dedos, apenas acertaban a marcar, el único numero que recordaba y que pudiera ayudarla en aquella extraña situación, el de su medico. Al quinto tono que escucho la señorita, respondió el doctor Nieto, mientras ella, apoyada en la pared, le explicaba lo sucedido, aquella imagen del reloj de bolsillo que estaba situado en la esquina del mostrador justo frente de sus ojos, se clavo en su retina, ¿había visto antes esa imagen?. Habiendo terminado de explicar lo sucedido al medico, este pregunto, la ubicación del enfermo y el nombre de la llamante, la señorita respondió, si estamos en la calle del coso numero trece y yo soy Laila, en ese preciso instante, se escucho un tremendo estruendo que provenía de la otra estancia. Laila, soltó el teléfono,
súbitamente, corrió de nuevo atravesando el toldo, y allí estaba el hombre, tirado en el suelo, boca abajo, los brazos quietos, ni rastro de pulso. ella, lo volvió he intento reanimarlo infructuosamente, cuando ya desquiciada, lo daba por muerto, escucho el chirriar de la puerta de entrada, socorro, estamos aquí grito. Su medico había llegado, el se dispuso a reanimarlo, instando a Laila a abandonar la estancia. En la espera, en la habitación contigua, volvió a mirar la imagen del reloj que antes quedo grabada en su retina, hurgando en su memoria, busco cosas que si había vivido, pasiones que siempre tuvo la destreza de sentir, canciones que si había escuchado... pero que nunca creyó recordar, de aquella su tan cercana juventud.
Por Ismael Gimeno

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